17 enero 2018

APOLOGÍA DE LA MEDITACIÓN

Inmaculada García Haro


Karen Amstrom, reciente Premio Princesa de Asturias de Ciencias sociales, afirma que “globalmente hemos creado una nueva aristocracia: Occidente frente al resto del mundo”[1]. El estado del bienestar en el que nuestra sociedad se asienta o al que aspira, nos han hecho creer que nuestro modo de vida es la cúspide de la evolución del homo sapiens, sin tener en cuenta lo que otras culturas nos ofrecen desde el punto de vista de la espiritualidad y de la permanencia del yo (= el ser) frente al ego o personalidad fragmentada. En esta línea argumental “APOLOGÍA DE LA MEDITACIÓN” (etc El toro Celeste) inicia un díptico literario que su autor, Cristóbal Borrero Delis, cierra con “HAIKUS DEL SOL PONIENTE” (Ediciones del Genal), donde muestra la personalidad polimórfica que lo conforma. Cristóbal es docente, ha sido actor y, como escritor, ha cultivado diferentes géneros (poesía, relatos, novela, ensayo…) y ese crisol de conocimientos y experiencias aparecen, probablemente de forma inconsciente, en este poemario donde nos encontramos con 26 poemas que son fruto, en palabras del autor, “del monólogo interior que mantengo sentado cada mañana a las siete en punto, con la espalda lo más recta que me es posible, intentando iniciarme en la práctica diaria de la meditación” [2].

Pero a Cristóbal Borrero Delis no le preocupa sobrepasar los límites formales de la lírica e intercala también textos en prosa. Lo que verdaderamente le ocupa en esta obra es transcribir y reflejar aquello que recibe al convertirse cada día en un receptor que repite una y otra vez en este libro ideas y pensamientos que su inquieta y comprometida personalidad humanista concibe como imprescindibles mensajes necesarios para el hombre moderno: “Siendo Totalidad, / pero siendo un desorientado renacuajo / coleando en una charca turbia de ideas / pasajeras, fugaces, enfangadas de prejuicios / persistentes hasta el agotamiento”[3].

Convirtiéndose, así, en un agotado Sísifo, casi obsesionado por una misión, es también un mensajero de los dioses, un Hermes incansable que pretende ser el antídoto del HOMO CONSUMATOR: “Ayer renací como mi propio heraldo, / hoy he renacido como mi propio enviado, / mañana renaceré como mi propio mensajero. /Siempre he sido el mesías del que está aquí, / pero no lo sabía por ignorancia de lo esencial.”[4]

Y es que, efectivamente, son necesarios textos como este donde se potencie el fortalecimiento del trabajo interior del individuo para tomar conciencia y resistir certeramente al continuo intento de manipulación y anulación que recibimos por parte de ese polifacético poder a la sombra, esa hidra de numerosas cabezas y denominaciones (netocracia, Club Bilderberg, lobbies o grupos de presión, etc…) que efectivamente gobierna nuestro mundo. Sin aparecer en ninguno de los noticieros elaborados en función de las agencias de noticias que ellos mismos diseñan y financian son dueños de las manos que mueven los hilos de la economía y la sociedad. Como presentación del libro, en este sentido, el texto de la contraportada lo introduce así “el capitalismo moderno ha evolucionado de sistema de explotación obrera a productor de bienestar social, por medio de la tecnología, para la nueva clase social creada al efecto, el homo consummator: una especie homínida de conducta igualitaria que no distingue entre razas ni estratos sociales.”

Como contrapunto a esta ilusoria estafa, el autor propone afirmaciones de rotunda clarividencia: “El yo no se arregla como un aparato deteriorado, puesto que no enferma; quien enferma es el sujeto a quien se la haya facturado su personalidad, el yo lo único que necesita es consciencia, identificarse con los semejantes y con la biodiversidad de que forma parte, por medio del conocimiento, de la cultura”.

La obra de Borrero Delis forma parte de una poderosa reacción a esta reiterada hostilidad hacia la integridad del ser humano que ha aglutinado conocimientos milenarios de culturas orientales para dar explicación a planteamientos para los que la ciencia empírica no tiene respuestas. Autores como Fritjof Capra, auténtico prócer de la física cuántica, afirma que “Una poderosa intuición sobre el carácter ‹‹espacio-temporal›› de la realidad parece imbuir a todo el misticismo oriental. El hecho de que espacio y tiempo estén inseparablemente ligados, algo tan característico de la física relativista, es resaltado una vez y otra por los místicos. Esta idea intuitiva del espacio y del tiempo tuvo, quizá, su más clara expresión y su elaboración más trascendental dentro del budismo, y en particular en la escuela Avatamsaka del budismo Mahayana.[5]” Por eso el autor, frente a la celeridad y alienación de los “tiempos modernos” del visionario Charles Chaplin, propone la quietud “frenado por la meditación, detenido, inmóvil, / a la espera de la quietud profunda, / como el aceite de un candil, / que es serenidad en el contenido de la bóveda.”[6].

Y todos estos mensajes, esas “revelaciones matinales” nos las transmite el autor en forma de poesía y eso, claro está, no es por casualidad. El filósofo Martin Heidegger había considerado "(...) la lengua como la transformación del ser en palabra [ das Wortwerden des Seins] “y que “La lengua es la poesía original [ Urdichtung] en la que un pueblo poetiza el ser”[7]. En este sentido cabe señalar que Ortega y Gasset, dentro de sus disertaciones sobre la poesía, afirma que ‹‹Hay dentro de cada cosa la indicación de una posible plenitud. Un alma abierta y noble sentirá la ambición de perfeccionarla, de auxiliarla, para que logre esa plenitud››, y añade, ‹‹Cada cosa es un hada que reviste de miseria y vulgaridad sus tesoros interiores, y es una virgen que ha de ser enamorada para hacerse fecunda.››[8], transmitiendo, así, el mismo sentido panteísta y cosmogónico que Borrero Delis utiliza para elevar al “objeto” a la misma categoría que lo humano: “Las piedras sienten / y no interfieren, / las plantas sienten / y no interfieren, / y henos aquí /suponiéndonos los elegidos del reino terrenal…”[9]

En este sentido el autor revela otro de los secretos necesarios para la superación de esta realidad fragmentada en la que habitamos haciendo continuas alusiones a la necesidad de reconocimiento y recuperación de lo femenino que considera origen matricial para evitar los efectos del desarraigo, otro de los peligros a los que nos enfrentamos en esta nuestra civilización “femenino es la tierra, Fuente, Totalidad; / femenino es Naturaleza, Cuna, Matriz…”[10].   En el relato que incluye bajo el título de A la luz de una vela[11], el autor se convierte en un Jonás imaginario que habita en el vientre de una ballena mientras escucha la Missa Solemnis de Beethoven, proyectando la necesidad de ser acogido por el cálido útero del universo en armonía con todos los seres, partículas, plancton, átomos, estrellas y polvo cósmico y, así, poder sentirse él mismo cada mañana antes de salir a un mundo que se muestra hostil de forma excesivamente frecuente y que bombardeará, sin duda, su ser y su voluntad en el mundo feliz que visionó Aldous Huxley

 

Apología de la Meditación

Cristóbal Borrero Delis

Etclibros: Poesía (2017)

 

[1] A. Gutierrez, B. Entrevista con Karen Armstrong,  Nº 196, Revista Mercurio. Diciembre 2017

[2] Pag. 20. B. Delis, C. Apología de la Meditación.

[3] Pag 34   B. Delis, C. Apología de la Meditación.

[4] Pag 53 B. Delis, C. Apología de la Meditación.

[5] Pag 237.Capra, F. El Tao de la Física, Edit. Sirio. Málaga, 2006

[6] Pag. 35 B. Delis, C. Apología de la Meditación.

[7] Heidegger, Martin INTRODUCCIÓN A LA METAFÍSICA, 1935

[8] J. Ortega y Gasset Meditaciones del quijote, Madrid, Cátedra, 1984, pags. 46-47

[9] Pag. 49 B. Delis, C. Apología de la Meditación.

[10] Pag. 49 B. Delis, C. Apología de la Meditación.

[11] Pag. 71-73 B. Delis, C. Apología de la Meditación.

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