11 enero 2018

Sobre “Crónicas del mal amor” de Presina Pereiro

Aurora Gámez Enríquez


HISTORIA EN LA HISTORIA, PERSPECTIVA EN EL TIEMPO

Crónicas del mal amor” es una hermosa novela escrita por Presina Pereiro, relata una historia dentro de la Historia. La perspectiva en el tiempo de los acontecimientos y la forma en que está contada, presente continuo, nos introduce e implica emocionalmente desde el primer momento. Es el mundo un pañuelo donde interactúan fuerzas políticas y humanas de tal intensidad que inmediatamente nos infiltramos en la trama como uno más de los personajes. Apenas diez páginas en las que describe la vida de la adolescente Meriem, su ambiente cotidiano, el desarrollo de su pensamiento en libertad y su exquisita educación otomana, una delicia que viene a truncar de pronto un viaje a través de las aguas justo cuando estalla la batalla de Lepanto.

“Es siete de octubre de 1571. Ni capitán ni guía pudieron intuir que en el preciso momento en que ellos se adentraban en la ensenada de Lepanto, muy cerca, los navíos de una coalición cristiana se alineaban para enfrentarse a la armada de la confederación otomana. El cambio de rumbo, en esta ocasión, no solo incide en la trayectoria de la nave, también en el destino de sus pasajeros.”[1]

Está claro que el éxito de cualquier historia reside en conseguir que quién lee empatice con quién protagoniza y cuenta. Implicarse en la historia, sentirse dentro y posiblemente en el momento histórico que se cuenta. Viajar en el tiempo es una de las cosas que más se ha fantaseado en ciencia ficción ¿cómo sería vivir en 1570 – 1588?, de qué manera reaccionaríamos ante los acontecimientos y qué posición tomaríamos ante las situaciones en que se ven envueltos los personajes, es decir nosotros. Eso es lo que nos encontramos en esta novela. Presina Pereiro, con la maestría en el uso de un lenguaje literario aparentemente coloquial y fluido nos va subyugando, lo hace con un conocimiento preciso de la época en que ha sumergido a la adolescente Meriem, más tarde llamada María. Describe cada momento deleitándonos a la vez que escandalizándonos con los acontecimientos, pero siempre enamorándonos con su prosa. ¿Cómo es posible que situaciones tan terribles las sintamos cercanas y amorosas? Ella, la autora, nos ofrece evidencias de manera sencilla, como si nada:

“No existen argumentos suficientes para que nuestros pueblos sean enemigos; es evidente que la hostilidad nos es impuesta por quienes desean mantener su poder.”[2]

Con que “mano izquierda” nos está diciendo que los poderosos manejan las vidas de las gentes, nos llevan a las guerras, manipulan y matan.

 

PANTEISMO, GUIÑOS AL HUMANISMO Y PERSPECTIVA EN EL TIEMPO

Meriem deviene probablemente atea, posiblemente agnóstica, tal vez cristiana y otrora musulmana. Diversidad de religiones en continuo conflicto interior de ella misma y también en sociedad y convivencia. Oprimida, perseguida, sometida a normas que una vez aprendidas era cuestión de fingirlas, llevarlas a cabo y respetarlas por encima de todo. Una vez en Málaga, nuestra protagonista asume la fe cristiana por imposición, asistimos a un adiestramiento duro de sometimiento y sumisión. María, antes Meriem, hace gala de su inteligencia nos regala su pensamiento tomando postura ante las palabras de un humanista de su tiempo:

“… era Bartolomé de las Casas el que estaba en lo cierto: el color de la piel no influye en los sentimientos. Mientras María habla de amor y de guerra, de ilusiones y recuerdos; mientras Andrés se aturde, se pierde entre deseos y realidades; en los fogones, Ana trajina con los ojos tan abultados que da la impresión de que no podrá ver con ellos; …” [3]

Estas reflexiones las hace siempre en la intimidad del hogar y en el cumplimiento de las obligaciones impuestas por su ama, o, a pesar de ellas.

 

ANDROCENTRISMO, SUBORDINACIÓN, ESCLAVITUD

Sabido es que el modelo social impone a la mujer un rol de sumisión al varón, esta realidad se ve reflejada explícitamente en la novela. La condición de esclavitud acentúa este hecho. Cuando él, -su amo y señor-, le propone ser su amante, ella se permite responder:

“… las resultas de unir nuestros cuerpos no son las mismas para cada uno. Vos no faltáis a normas de vuestra iglesia, sois varón y no pecáis solo con costear los servicios; y, lo cierto, es que yo resido en vuestra casa, en ella me alimento y en ella me visto, eso basta para ser bien pagada. Seréis un buen cristiano y yo tan sólo una mujerzuela.” [4]

Ella es la esclava otomana, su vida está subordinada a la del amo, el señor al que cuida en misión especial. Usa su inteligencia, su habilidad intelectual y elegancia para sobrevivir.

“… interesar a don Andrés en los temas más actuales es parte de su trabajo. Para mantenerlo al día, comienza a frecuentar una librería de la ciudad donde el dueño le permite ojear algunas obras e informase de los asuntos en boga consultando las Relaciones Góticas que llegan de otras ciudades, incluso desde Europa.” [5]

Es una mujer que evoluciona, lee, está informada de los acontecimientos políticos y sociales por las publicaciones del momento proporcionadas por la única librería que existió en Málaga en ese tiempo. Esto y su belleza le confiere un estatus especial dentro de la condición de esclava. El amor del librero hacia ella da una dimensión a esta historia paralela; yo diría que romántica por no ser correspondido. El amor platónico conmueve y dulcifica momentos de total desastre y desesperación.

 

OCULTACIÓN DEL AMOR, DESENCANTO

Está enamorada del que es su dueño, desde el primer momento arrebatada de amor. Se resiste a la cruel evidencia, fantasea con un futuro en libertad y vuelve, una y otra vez, a reconstruir la ilusión del amor en igualdad, es decir que él la haga su esposa ante la iglesia y la sociedad. Pero la realidad se va imponiendo, la decepción, el día a día hace caer en un profundo duelo a nuestra protagonista. A sus diecisiete años, ella está embarazada, ilusionada pensando en el giro posible que pudiera dar su vida, espera durante horas la llegada del amo, el padre de la criatura:           

“Al verlo entrar en la habitación seca una lágrima que comenzaba a escapar y después de una tarde de ovaciones, de sangre, de sudor y laureles, después de una noche de fiesta y de gloria Andrés sabe que va a ser padre, apoya su cabeza en el vientre de María, blando como un montón de trigo rodeado de lirios, igual que en el Cantar. Así, extenuado, satisfecho, lo encuentra el sueño.” [6]

 

ESCLAVITUD SEXUAL, USO DE LAS MUJERES

En la casa hay otras esclavas de diferentes edades. La tradición de ofrecer las esclavas de la casa a los amigos para yacer con ellas era forma de hospitalidad entre caballeros. El hecho de que las ofreciesen a la edad de once años es realmente punzante para María. Se relata de manera natural como si tal cosa fuese lo habitual y lo normal en tiempo y forma. Contrasta con el discurso cristiano, pero se asume como natural por ser socialmente aceptado, legal.

 

AMISTAD Y SENTIMIENTOS HONESTOS

Presina Pereiro se apiada de sus lectores, quizás de Meriem, creando una bella historia de amistad. La amistad de María con el librero, Mateo, se desarrolla con naturalidad y belleza, es lenta y acompasada, da una dimensión intelectual a la protagonista y crea un marco de noticias que arropan la historia principal. Los diálogos entre ellos son emotivos, cargados de interés social y político además de la subyacente sensualidad que, deviene en amor platónico por parte de él. Este amor, para nuestro deleite, se manifiesta a lo largo de su relación de amistad y hasta el final de la novela. Resulta una tregua al desconsuelo y la desolación que se va evidenciando en el transcurrir de los acontecimientos.

“Cuanto más lee menos entiende el fanatismo que genera la devoción, tal vez sea que esa violencia no defiende el alma de los individuos sino las arcas del Estado.” [7]

 

EL MAL AMOR

Presina Pereiro describe magistralmente el sentimiento de desengaño cuando María, por azar, ve con sus propios ojos a Andrés con otra mujer. La protagonista se da cuenta que el amor sólo emana de su corazón y que, a pesar de las promesas, todo es engaño:

“Hoy, el dolor se agolpa y acelera los latidos de su corazón, la leche de sus pechos arde, le quema igual que brasas, pierde el coraje, se sujeta para no caer con la niña, para protegerla. Algo se quiebra sin remedio, ya no será la misma. No se siente engañada, no, sólo muy triste, jamás imaginó que el amor, que el desamor, pudiese doler tanto.” [8]

A pesar de todo se resiste a la evidencia, espera un cambio una oportunidad de ser feliz. Un viaje de la pareja a Madrid por motivos encubiertos de intriga política recrea momentos bellos, ensueños de libertad y amor:

“El camino a Córdoba transcurre entre campos de cereal, olivos y viñas. La libertad está en el aire, en el pelo, en la falda que se cubre de polvo. No hay compromiso, no es posible dibujar un futuro; solo el hoy es cierto, el momento de olvidar la ambigüedad del mañana y reír, besarse, cantar, gritar, acariciarse, de inventar mil formas de amor.” [9]

 

Voy a terminar con una cita en la que María se encuentra ensimismada en sus pensamientos, quizás en mis pensamientos:

 “Como siempre que duda, como siempre que debe decidir, se sienta en el escalón, bajo los jazmines, ellos saben de la belleza y de lo efímero.”

 

  Agradezco a Presina Pereiro por haber escrito esta bella historia, y animo a la lectura y disfrute de “Crónicas del mal amor”. El libro ha sido publicado por Ediciones del Genal, está cuidado al detalle y ofrece belleza en el diseño desde la primera a la última hoja. La portada que tiene el hermoso título, “Blanca”, de Laura Fernández Pereiro es bellísima, invita a tomar el libro en las manos, incluso acariciarlo, intriga y hace guiños a su lectura. No engaña, es fiel a los contenidos y el discurso interior de ésta buena novela.


[1] página 21 de “Crónicas del mal amor”. Presina Pereiro. Ediciones el Genal. Málaga, 2017.

[2] página 126 de “Crónicas del mal amor”. Presina Pereiro. Ediciones el Genal. Málaga, 2017.

[3] página 128 de “Crónicas del mal amor”. Presina Pereiro. Ediciones el Genal. Málaga, 2017.

[4] página 134 de “Crónicas del mal amor”. Presina Pereiro. Ediciones el Genal. Málaga, 2017.

[5] página 142 de “Crónicas del mal amor”. Presina Pereiro. Ediciones el Genal. Málaga, 2017.

[6] página 147 de “Crónicas del mal amor”. Presina Pereiro. Ediciones el Genal. Málaga, 2017.

[7] página 225 de “Crónicas del mal amor”. Presina Pereiro. Ediciones el Genal. Málaga, 2017.

[8] página 227 de “Crónicas del mal amor”. Presina Pereiro. Ediciones el Genal. Málaga, 2017.

[9] página 286 de “Crónicas del mal amor”. Presina Pereiro. Ediciones el Genal. Málaga, 2017.

 

 

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